Si hay algo que en verdad me molesta es que me despierten en la noche, en serio detesto eso, y es que tardo mucho en conciliar el sueño, no soy de las personas que caen como piedra en cuanto cierran los ojos, dichosos ellos. Puedo tardar horas tratando de no pensar en nada y simplemente dormir, pero mi espíritu de filósofo sale en las noches y me pongo a pensar en cualquier cosa, en todo y en nada a la vez, hago una recapitulación de lo hecho durante el día, una cosa me lleva a otra, hasta terminar preguntándome qué fue primero, el huevo o la gallina.

Son pocas las veces en las que logro dormir en cuanto me acuesto, es por eso que me molesta, qué digo me molesta, me recontraencabrona que me despierten, y sobre todo si es por algo que no lo amerite. Lo cual, al parecer, les importa un cacahuate a Vane y a mi cuñada. Vane me despierta cada que se le antoja, a veces nada más para preguntarme alguna estupidez que le pase por la mente en ese momento, y como respuesta recibe un almohadazo o algún peluchazo, lo que esté más cerca.

Mi cuñada tiene la costumbre de pasar a nuestro cuarto casi todas las noches a echar chisme hasta que le da sueño, y aunque ni Vane ni yo le prestemos la mínima atención ella sigue hable y hable cual si fuera merolico. Si hay tormenta no hay poder humano que logre sacarla del cuarto, es miedosa a más no poder, y claro cuando mi hermano no está Vane y yo tenemos que pagar el pato.

La noche del jueves de la semana pasada me fui a la cama temprano. Después de dar vueltas y vueltas sin poder dormir, por fin estaba logrando hacer las paces con Morfeo, cuando de repente se abre abruptamente la puerta y entra mi cuñada.

- ¿Escucharon eso? Parecía que estaban abriendo la puerta de abajo.

Obviamente yo no había escuchado nada, así que le pedí de la manera más amable que se retirara a sus sagrados aposentos para que yo pudiera continuar con mi descanso nocturno.

- LÁRGATE QUE TENGO SUEÑO!!!

Se fue y me dispuse a seguir con mi preciado sueño, pero apenas habían pasado unos minutos cuando ya estaba de regreso, insistía en que alguien estaba tratando de meterse a la casa, porque seguía escuchando los ruidos. Como la vi asustada la acompañé a su habitación, pero no escuché nada y regresé a la cama. Pero apenas me metía entre las sábanas cuando escuché un ruido proveniente de la planta baja de la casa, Vane también lo había escuchado y como era de esperarse mi cuñada entró corriendo al cuarto con pistola en mano, sí pistola

Mi hermano nos había dejado una pequeña pistola, por si algún amante de lo ajeno se metía a la casa mientras él no estaba, nos enseñó cómo usarla y hasta nos explicó que si el intruso estaba tres metros dentro de la casa podríamos dispararle (sólo para espantarlo no para matar, que quede claro, yo no mato ni una mosca) y no tendríamos problemas legales, claro como si yo fuera a decirle – a ver señor ladrón de un pasito más para que pueda dispararle – en fin, él es el que estudió derecho, no yo.

Pero bueno, como les decía, ahí estaba mi cuñada con la pistolita en la mano, Vane que ya se hacía pipi del miedo y yo que no sabía si me daba más miedo el supuesto ladrón o mi cuñada con esa cosa en sus -muy propensas a accidentes- manos.

Cuñada: hay que ir a ver… toma la pistola

Lola: y..yo..yo?

(Quién dijo miedo??)

Prendimos las luces y bajamos las escaleras, primero yo, de lo más “valiente” con mis pantuflas de peluche y mi pijama de ositos, después la cuñis casi encima de mí con su pijama matapasiones y el bat de baseball de mi hermano, y al final Vane con el celular en la mano a punto de marcar el 066, vaya trio, que Angeles de Charlie ni que nada.

Bajamos las escaleras, prendimos las luces de la sala y nos dirigimos a la bodega, que era el lugar de donde suponíamos que provenían los ruidos, muy despacio abrimos la puerta y cuando prendimos las luces…

…nada, no había ningún intruso y todo estaba en su lugar, pero ¿y los ruidos?

De nuevo revisamos toda la casa y nos aseguramos de que las puertas estuvieran bien cerradas.

Subimos de nuevo a las habitaciones y nos quedamos un rato en las escaleras, pero no pasó nada y llegamos a la conclusión de que los ruidos provenían de la casa de al lado, probablemente los vecinos habían llegado tarde. La noche transcurrió tranquila y sin ninguna novedad, mis habilidades como espanta intrusos se veían truncadas, y de paso también mi sueño ¬¬