Martes 11 de Diciembre

El frio empezaba a hacerse notar cada vez más para todos los que esperábamos la llegada del autobús frente a la facultad de humanidades, faltaban sólo unos minutos para que el reloj marcara la una, alumbrados únicamente por los faros de luz de los postes estábamos todos los que asistiríamos al viaje, unos cuantos frotábamos nuestras manos para calmar un poco el frio, otros fumaban y algunos más se limitaban a esperar sentados en la acera, la maestra parecía desesperada y con justa razón, el contrato decía que el autobús debía estar ahí a las 11:30 pm y ya había pasado más de una hora, supuestamente el trato se hizo con esa compañía para que no pasara este tipo de cosas, pero al parecer hubo una confusión con lo del horario, según dijo el chofer del autobús cuando llegó, exactamente a la 1:00 am. Lo cual fue bastante molesto para todos, pues el lugar donde esperábamos no era precisamente la sala de espera de la línea UNO de ADO y el clima no se mostraba muy amable.

Ruli había pasado por mí a las 11, cuando llegamos al lugar de reunión ya estaban ahí todos los chavos y chavas de nuestro grupo, así que el tiempo de espera no fue tan aburrido. Una vez en el autobús todos los de mi grupo tomamos los asientos de atrás, (éramos 20 de mi grupo y 20 de otros grupos) Rosi y yo nos sentamos juntas y en los asientos que estaban frente a los nuestros se sentaron Edgar y Ruli.

Rosi (en voz baja): ¿trajiste a Dodo?

Lola: (de la misma manera) sí, está en mi mochila, ¿tú trajiste tu rosita fresita?

Rosa: sí, también está en mi mochila.

Todavía no apagaban las luces del bus cuando vimos que muchos empezaron a sacar peluches y cojines en forma de animalitos.

Rosi: ¿ya ves? Y a ti que te daba pena traer a Dodo.

El trayecto al DF fue algo pesado, no dormí ni una hora, miraba a Rosi que dormía plácidamente y deseaba poder hacer lo mismo pero por mas que lo intentaba no podía, el relajo que tenían los demás no me permitía conciliar el sueño, al principio eran los de mi grupo (ok ok por un rato yo también), y en cuanto alguien cerraba los ojos el flash de alguna cámara les hacía abrirlos de nuevo, después de un rato los de mi grupo se calmaron pero los de los otros grupos le siguieron, cuando por fin todos estaban callados (más o menos como a las 5 de la mañana) intenté dormir pero sólo logré dormir poco más de media hora.

Sentí que algo en el bolsillo de mi pantalón estaba caliente, era mi celular, la cámara se había quedado activada y le quedaba muy poca batería.

¡¡Con un carajo!! Ahora no podré tomar fotos.

Después del disgusto me dispuse a dormir un poco más, pero algirar la cabeza hacía la ventanilla me di cuenta que ya estábamos entrando a la ciudad y me quedé despierta.

Llegamos a la biblioteca de la embajada de EU (nuestro principal destino) unos minutos antes de las 7, las conferencias empezaban a las 8 así que mientras tanto fuimos a desayunar.

Nos fuimos alrededor de 20 en una misma dirección, otros se fueron por otro lado, cuando me di cuenta ya sólo éramos 5, poco a poco se habían ido quedando en diferentes lugares los demás, faltaban 10 minutos para las 8 cuando recibí un mensaje de texto en mi celular de Peter:

“oye dice la maestra que se vengan ya”

Les dije a los demás y nos apresuramos para llegar a tiempo a las conferencias, que en realidad no nos importaban tanto pero la maestra se pondría furiosa si llegábamos tarde y mejor evitábamos el numerito.

La primer conferencia no estuvo tan mal, hablamos de temas interesantes, becas al extranjero, la influencia que tiene EU para los chavos mexicanos, e incluso de los blogs, creo que fue en la única que participé, obviamente no me iba a quedar callada cuando nos preguntaron si sabíamos lo que eran y que opinábamos de ellos.

Las siguientes dos conferencias no fueron tan interesantes, en la última la mayoría estábamos cabeceando, Rosi ni porque durmió toda la noche en el bus estaba atenta, se recostó en mi hombro y cuando me di cuenta estaba dormida de lo mas tranquila, que bárbara para dormir esa niña, por suerte en ese momento pasaban un documental y las luces estaban apagadas así que no se notaba mucho. Hice un gran esfuerzo por mantener los ojos abiertos, los párpados me pesaban, ya no escuchaba lo que se decía en el documental, veía pasar las imágenes de la estatua de la libertad como en sueños, estaba como dormida pero con los ojos abiertos y así me quedé un rato hasta que sentí que alguien me deba daba palmaditas en la espalda.

- Hey, ya vámonos – dijo Ruli moviendo la cabeza para acompañar la frase.

Cuando reaccioné vi que todos ya estaban saliendo de la sala donde estábamos, desperté a Rosi y salimos de ahí con toda la flojera del mundo.

Ya fuera de la biblioteca todos nos dirigimos al museo de cera y después a Ripley´s al salir de ahí el reloj marcaba las 2 de la tarde, la maestra nos juntó a todos y nos dijo que podíamos ir a donde quisiéramos siempre y cuando fuéramos en grupos de 5 o más y que regresáramos a las 7:30 porque a esa hora pasaría el bus a recogernos. Los de mi grupo se iban a no sé donde pero Rosi, Esteban y yo queríamos ir al palacio de bellas artes así que nos fuimos por otro lado, a Edgar y Ruli les importaba un pepino el arte pero siempre vamos juntos a todas partes así que se fueron con nosotros.

Rosi dijo que estaba cerca y que no había necesidad de tomar taxi así que le hicimos caso, pero después de caminar 40 minutos todos la miramos feo.

- Uy sí muy cerca eh ¬¬

- Es el DFectuoso en coche tardaríamos más - dijo en su defensa.

Por fin llegamos al palacio de bellas y artes, Rosi, Esteban y yo andábamos de lo más felices observando las obras de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, José clemente Orozco, etc., pero Edgar y Ruli parecían decirnos con la mirada “ya vámonos” se veían cansados, y la verdad todos lo estábamos, además el estómago ya nos reclamaba algo para comer, así que salimos de ahí y fuimos a buscar un lugar para comer, Rosi sugirió un lugar y dijo que estaba cerca, ya no confiábamos mucho en ese “cerca” pero insistió tanto que ahí estábamos todos preguntando donde estaba el condenado restaurante.

Cuando llegamos al restaurante estaba lleno, nos tuvimos que anotar y esperar a que se desocupara una mesa, cómo si no tuviéramos tanta hambre ¬¬

El lugar no estaba mal, y el servicio - a pesar de que tuvimos que esperar para que nos dieran la mesa – era muy bueno, la comida – no sé si era por el hambre que tenía- me supo exquisita, y no sólo a mi, todos salimos más que contentos de ahí.

Ya con la barriga llena y una sonrisa de satisfacción nos dirigimos al Zócalo ya que estaba a sólo un par de cuadras a ver la famosa pista de hielo de la que todos hablan, pero ya el sol se despedía y con él la seguridad de Rosi porque ya estaba con cara de preocupación.

Em el zócalo:
- Oigan, ya es tarde, deberíamos regresar, estamos muy lejos de la biblioteca y el bus llega a las 7:30
- Tranquila, apenas son las 6
- Pero, es que…
- Tranqui, tenemos mas de una hora para llegar

Como ya se habrán dado cuenta es algo insistente así que regresamos pero todos de lo más tranquilos excepto ella, que alucinaba con que se nos haría tarde y que en alguna calle solitaria nos asaltarían (una idea no tan descabellada si estamos hablando del DF).

En cada lugar que se nos antojara nos deteníamos a curiosear y me moría de risa al ver la cara que ponía Rosi, realmente se veía preocupada la pobrecilla.

Pasamos frente a una sex shop y en seguida Edgar y Ruli cruzaron la calle dispuestos a entrar, a mi no me interesó mucho el asunto, hasta que vi dentro un poster de Katherine moennig en una de las paredes del pasillo por el que se tenía que pasar para entrar a la tienda, así que el mosquito de la curiosidad me picó y quise entrar también, Esteban de igual manera parecía querer entrar y como ya se imaginarán Rosi era la aguafiestas, pero se tuvo que aguantar. Ahí estábamos los 5 haciendo fila para entrar al lugar que por lo visto era bastante concurrido, pero cuando ya faltaban sólo dos personas antes de nosotros para pasar notamos que estaban pidiendo identificación y Esteban no llevaba, a pesar de que tiene 19 años se ve como de 16 y obviamente no lo dejaban entrar, le dijimos al guardia que si no entrábamos todos no entraba nadie… no entró nadie y nos regresamos como perro con la cola entre las patas.

Llegamos a las 7.15 al punto de reunión y hasta entonces se pudo relajar Rosi.

Ya que estábamos todos en el bus el chofer puso una película que todos ignoramos, estábamos más entretenidos platicando a nuestros amigos lo que habíamos hecho en el día, alguien de mi salón puso la radio en su celular y todos se pusieron a cantar las canciones que se transmitían, cuando pusieron una canción romántica quería marcarle a mi novia, ya saben, para dedicársela y que viera que si estaba pensando en ella pero mi estúpido celular ya se había apagado hacía rato por lo de la batería.

Tardamos más de 5 horas para salir del DF por las peregrinaciones, pero ahora, a diferencia del trayecto de ida, todos estábamos cansados así que el relajo no duró mucho y pude dormir buen rato, sólo recuerdo que abría los ojos un rato y ya estaba una película diferente, tres condenadas películas y nosotros seguíamos en el DF, salimos de ahí alrededor de la 1 AM.

Una vez en la autopista, acomodé a Dodo como almohada y cerré los ojos, no los abrí hasta que ya estábamos entrando a Xalapa.

Después de todo al viaje no estuvo tan aburrido como creí, gracias a las ocurrencias de mis amigos y claro ver las obras de Diego Rivera el viajecito valió la pena.

¿que qué tiene que ver el video back in your head de tegan and sara con el post? mm nada, pero me encanta :)